Iontoforesis: Mejorando el control en casos difíciles

By hieloverde on 16 agosto, 2019 in Sin categoría

Quienes sufrimos de hiperhidrosis, habiendo probado una o muchas soluciones, nos damos cuenta que independientemente del método empleado, resulta que en ocasiones logramos un mejor control que otras veces y además identificamos ciertas zonas que son “difíciles”. La iontoforesis resulta ser el método más económico a largo plazo y el que mejores resultados brinda en la mayoría de las personas que buscamos controlar la sudoración, sin los efectos secundarios que nos podrían traer los antitranspirantes por la absorción de aluminio.

La iontoforesis no está exenta de diferencias ocasionales en cuanto a resultados, lo cual es la mayor causa por la que las personas abandonan sus tratamientos, pues bien, en el presente artículo nos enfocaremos directamente en cómo conseguir al máximo que nuestros resultados sean estables a lo largo del tiempo y está dirigido principalmente a todos aquellos ya familiarizados con la aplicación de iontoforesis en su modalidad para el control de la sudoración excesiva, usuarios del dispositivo hidrosol, compatibles y todos aquellos que encuentren útil esta información.

Para comenzar es necesario establecer un hecho que posiblemente algunos conocen, y es que la iontoforesis NO nace como un método para el control de la sudoración, en principio se trata de una técnica para el transporte de partículas cargadas eléctricamente, principalmente para la aplicación de medicamentos, logrando así que una determinada sustancia pueda penetrar capas de nuestra piel hasta alcanzando la profundidad deseada, la dosis administrada es fija mediante el ajuste de parámetros específicos. Luego es que se conoce como efecto secundario su poder de alterar el funcionamiento de las glándulas sudoríparas.

Calidad del agua

Es innegable que los resultados que obtenemos pueden variar para mejor o peor dependiendo del agua que se usa en los tratamientos, esto es debido a que el agua, dependiendo de su procedencia, puede contener más o menos cantidad de minerales y otros componentes. A veces los mejores resultados se obtienen con el agua conocida como “dura” y eso se asocia directamente a su alta carga de minerales, de ahí que las soluciones preparadas con ciertas sales son usadas para casos complicados, entendiendo que contra mayor sea la carga del agua, las bandejas o electrodos empleados tienden a deteriorarse con mayor rapidez.

Temperatura del agua

La impedancia de nuestra piel es un valor inversamente proporcional a la temperatura, en términos simples, si nuestra piel se somete a calor la impedancia será cada vez más baja y el nivel base que se encuentra a temperaturas normales puede variar de una persona a otra.

Trasladando esto al tratamiento de iontoforesis, tenemos que en la mayoría de las personas el agua caliente aumenta la sensación de intensidad en los tratamientos, dicho efecto es fácilmente observable cuando al iniciar la sesión (empleando agua al tiempo) y conforme transcurre el tiempo se presenta una sensación de intensidad diferente (mayor).

Por lo tanto, si se desea reducir la sensación de alta intensidad (personas muy sensibles o con heridas), colocar agua fría ayuda bastante y al contrario si lo que se busca es intensificar, colocaremos agua más tibia, por ejemplo para el tratamiento de pies o aislamiento de las yemas de los dedos, pero nunca exagerar con la temperatura fría o caliente más allá de lo que podemos soportar cómodamente.

Asilamiento de las yemas de los dedos

Estando al tanto de los factores más populares y comprobados que tienen efecto en los resultados que obtenemos, llegamos al punto final y más importante: ¿Cómo tratar zonas difíciles como las yemas de los dedos?

Desde luego lo más recomendable es llegar a un buen control de sudoración realizando los tratamientos en la zona completa, palmas de las manos, planta de los pies, etc. Aceptando que cierto nivel de sudoración es normal para todos, puede darse el caso en el que notamos que las yemas de los dedos sudan un poco más, lo cual se explica debido a que en esa zona muchas personas presentan una resistencia elevada, para controlar un poco más esa zona pero sin llegar al exceso, es posible realizar sesiones de aislamiento, para lo cual necesitaremos:

– 2 globos de tamaño medio
– 90 gramos de harina (maíz, trigo o incluso talco sirve)
– Botella vacía y seca (una pequeña funcionara)
– Embudo (que se ajuste a la botella)
– Bascula con escala en gramos (opcional)
– Dispositivo de iontoforesis con bandejas para manos (hidrosol o compatible)

Paso 1. Construcción de almohadillas aisladoras.

Llenar cada uno de los globos con aproximadamente 45 gramos de harina, para ello se emplea el método de la botella: el cual consiste primero en colocar los 45 gramos de harina en la botella, inflar el globo y con cuidado colocar ajustar la boquilla del globo en la boca de la botella para enseguida pasar la harina de la botella hacia el globo con calma, finalmente desconectar el globo y sacar poco a poco el aire y anudar el globo. Repetir el proceso para ambos globos.

El resultado final debe verse así:

Es posible que alguna vez ya hayas llenado globos con harina, pero si no sabes cómo hacerlo y el procedimiento anterior no te aclara, el siguiente video seguramente será de ayuda:

Paso 2. Preparación del tratamiento.

Simplemente coloca las almohadillas aisladoras en el centro de las bandejas de tu dispositivo, enseguida coloca la misma cantidad de agua que colocarías normalmente para tu tratamiento, el agua puede haberse mezclado con una pequeña cantidad de sal o bicarbonato si así lo deseas y su temperatura a gusto.

Paso 3. Realizar el tratamiento.

Inicia el dispositivo en el nivel de intensidad deseado, modo clásico o intensivo y aprovecha los tonos de inicio para acomodar tus manos, en este caso las almohadillas te permitirán sumergir solo las yemas de los dedos, mientras que la zona restante de la palma se mantiene asilada y cómoda.

Espera a que concluyan los ciclos para retirar tus manos como normalmente lo harías. Puedes realizar estas sesiones de aislamiento de forma intermedia a las sesiones habituales a mano completa. Esto mejorara el control de la zona, pero recuerda no exagerar ni obsesionarte.

Conclusión

Identificar los factores que afectan la eficiencia de los tratamientos de iontoforesis y sobre todo reconocer la forma en que nuestra propia piel reacciona  a los mismos, puede ayudarnos en gran medida a conseguir resultados excelentes y no caer en la desesperación.

Gracias por leer.